viernes, 16 de enero de 2026

Cuadros singulares : El jardin de las delicias.El Bosco


1 Historia.

El origen de este tríptico -la obra más famosa y singular de cuantas realizó su autor el Bosco- se vincula definitivamente a la Casa de Nassau , propietaria de un castillo en Breda, no lejos de Hertogenbosch la ciudad natal de El Bosco, si bien, por el momento, no se sabe si lo mandó hacer Engelberto II de Nassau, ­fallecido en 1504, o su sobrino y heredero Enrique III de Nassau,( es el comitente mas probable) y posiblemente el cuadro se haría en 1503 con motivo de su matrimonio. 
 A su muerte , pasó a manos de su hijo Enrique de Châlons y, al fallecer éste en 1544, a las de su sobrino Guillermo de Orange
Confiscado al príncipe de Orange por los españoles en 1568, el cuadro pasó propiedad del Duque de Alba que se lo regalo al prior de la orden de San Juan, Fernando de Toledo,su hijo bastardo hasta que a su muerte ocurrida en 1591, el rey  Feli­pe II lo adquirió en su almoneda y en 1593  lo destinó al monasterio de El Escorial, registrándose en su libro de entregas como «una pintura de la variedad del Mundo, que llaman del Madroño».
Con posterioridad a la Guerra civil en 1939 pasaría al patrimonio del Museo del Prado lugar en donde actualmente se exhibe .

2 El autor

Jheronimus van Aken (Bolduque, c. 1450-1516), llamado familiarmente Joen y conocido como Jheronimus Bosch o Hieronymus Bosch, en idioma español el Bosco, fue un pintor nacido en
 la ciudad neerlandesa de 's-Hertogenbosch (bosque ducal, en castellano, Bolduque),al norte del Ducado de Brabante, en los actuales Países Bajos.

Traducción del poema en latín

“¿Qué ve, Jerónimo, tu ojo atónito?
¿Qué la palidez de tu rostro?
¿Ves ante ti a los monstruos y fantasmas del infierno?
Diríase que pasaste los lindes y entraste en las moradas
Del Tártaro, pues tan bien pintó tu mano cuanto existe
En lo más profundo del Averno.”


Anthonius van Aeken(c. 1420-1478), su padre ,al igual que sus tres hermanos mayores, fue también pintor. Consta que en 1461 recibió el encargo de pintar las puertas del retablo de la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora en su capilla de la iglesia de San Juan, de su ciudad ,obra que no llegó a completar.
No se tienen datos ciertos de los primeros años de la vida de nuestro autor  que parecen centrados en el mundo de la pintura en el que se movía toda ella.
El 5 de junio de 1481 aparece en un documento como marido de Aleid van de Meervenne, propietaria de la casa llamada «Inden salvatoer» en la que se estableció el matrimonio, situada en la más elitista fachada septentrional de la misma plaza del Mercado.
El matrimonio no tuvo hijos y disfrutó de una acomodada posición económica que le permitió pintar lo que realmente quiso.
En el curso 1486-1487 ingresó en la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora dedicada al culto a la Virgen y regida por una estricta regla religiosa. La cofradía contaba en 1500 con unos quince mil miembros externos y un número mucho más reducido de hermanos jurados, unos sesenta.
En mayo de 1498 firmó un poder en favor del concejo de la ciudad para que pudiese cerrar negocios en su nombre lo que, unido a la ausencia de noticias documentales para los años inmediatamente posteriores, ha servido para sostener un viaje a Venecia en torno a 1500 del que no se tiene ninguna prueba y parece bastante improbable.
El Bosco falleció en los primeros días de agosto de 1516, quizá a consecuencia de una epidemia, aparentemente de cólera, declarada en la ciudad ese verano.

3 El cuadro.

3.1 Paneles exteriores del retablo.

El tríptico cerrado muestra en grisalla el final del tercer día de la Creación cuando Dios crea el arbolado necesario para la vida. 
El Bosco parece imaginar el mundo tal como en su época se concebía: una Tierra plana, rodeada de una masa de agua. Pero extrañamente, El Bosco envuelve a la Tierra en una suerte de esfera de cristal, prefigurando la imagen de un mundo redondo.


Arriba, a la izquierda, Dios observa desde lo alto (esquina superior izquierda), en un momento que parecería ser, más bien, el amanecer del cuarto día. Un Dios creador que lleva una corona ó ¿es una tiara? y un libro abierto en sus manos, las Escrituras, que pronto se harán vida



En la parte superior de las dos tablas, una inscripción en latín con letra gótica dorada (Salmos, 148, 5) es la clave para identificar el momento elegido: «Ipse dixit et facta sunt» (Él mismo lo dijo y todo fue hecho) en la izquierda e «Ipse mandavit et ­creata sunt» (Él mismo lo ordenó y todo fue creado) en la derecha.
 El mundo del Bosco sigue las convenciones de la época: la tierra es plana, con agua alrededor y con abundante vegetación, rodeada de una esfera, con reflejos luminosos para dar la impresión de ser cristalina y traslúcida,

3.2 Paneles interiores del retablo

El tríptico abierto contrasta con la grisalla del reverso, por la brillantez de su color en sus tres paneles ,dos laterales y uno central que es la suma de los otros dos, todos  distribuidos en tres planos superpuestos, gracias a la elevación de la línea del horizonte.


Vamos a ver con detalle cada uno de esos paneles.

3.2.1 Panel izquierdo : El Paraiso

El panel izquierdo corresponde al Paraíso recién creado y pensado por Dios.


En su parte superior veremos en el horizonte una cadena montañosa azulada y por ello lejana, cuyos extraños contornos indican una posible perturbación de la pacífica convivencia y a la izquierda una edificación de la que salen y vuelan hacia el cielo ,en curiosa e inexplicable ondulada sinfonía, multitud de aves.
Otras se introducen por el cono abierto a nivel de suelo ,para reaparecer negras andando camino de un curioso óvalo, mientras otras blancas salen del suelo volando hacia los árboles.


En el centro de la pieza, destaca una fuente alegórica  que atraviesa verticalmente el espacio cual obelisco, y es un  símbolo de la fuente de la vida y la fertilidad, un posible símbolo fálico,


que en su base, se encuentra una esfera con un orificio, donde se observa a un búho o lechuza que contempla la escena imperturbable. Se trata del mal que acecha desde el principio al ser humano, esperando el tiempo de la condenación.


En el centro de la zona y  a lo largo de toda la escena se ve toda suerte de animales marítimos, terrestres y voladores, incluidos algunos animales exóticos, como las jirafas y los elefantes; también vemos seres fantásticos, como el unicornio y el hipocampo a la izquierda bebiendo agua. Muchos de los animales están en lucha.
Entre el elefante y la jirafa podemos ver este curioso oso subiéndose a un madroño ,ni que el Bosco hubiera nacido en Madrid o hubiera pensado que el destino final del cuadro seria ser exhibido en el " Foro".



El Bosco tenía conocimiento de muchos animales naturales y mitológicos por medio de los bestiarios y relatos de viajeros publicados en la época. 
Al lado de la Jirafa en la franja central y a la derecha, se encuentra el árbol del conocimiento del bien y del mal, rodeado por una serpiente. Este yace sobre una roca con perfil humanoide, probablemente símbolo del mal escondido y casi un retrato de perfil de Dali.
Otros la interpretan como la cara oculta del Diablo, de la que surge la serpiente que se enrosca al árbol de la fruta prohibida.



(Lo que pensaría el maestro Dalí, cuando viera su cara soportando el árbol del conocimiento .Algunos piensan que esa roca ,en horizontal es su Gran Masturbador).

También veremos a un tranquilo y bello cisne nadando entre la fuente de la vida y el árbol del bien y del mal, símbolo de la hermandad espiritual a la que pertenecía El Bosco y, por lo tanto, símbolo de fraternidad.
Bajo la roca, vemos a una serie de reptiles saliendo del agua y adoptando formas extraordinarias. ¿Puede entenderse esto desde la perspectiva de la evolución de las especies? Es una de las preguntas que se hacen los expertos. ¿Pudiera El Bosco haber imaginado un anticipo de la teoría evolucionista?


En el tercio inferior del retablo se puede observar a Dios creador con los rasgos de Jesús ,quien sostiene a Eva de la muñeca, como símbolo de que se la entrega a Adán, que yace en el suelo con los pies superpuestos en sus extremos, posible recuerdo de la posición de los pies de Cristo en la cruz

A la izquierda de Adán, está el árbol de la vida, un drago, árbol exótico propio de las islas de Canarias, Cabo Verde y Madeira, del que El Bosco solo pudo saber por medio de reproducciones gráficas. Este árbol se asociaba antiguamente a la vida, pues se creía que su jugo carmesí tenía propiedades curativas.
Este es uno de los grandes misterios del cuadro


A los pies de las tres figuras centrales se abre una charca con aguas obscuras donde nacen infinidad de oníricos monstruos ,algunos son mitad pez mitad pato leyendo un manual, otro es una cigüeña con tres cabezas, otro un unicornio marino,



y alguno , figuras tan extrañas como este pájaro con cabeza de sapo dentado deglutiendo una inocente rana


Sin embargo, incluso en este aparente idilio, El Bosco introduce señales de advertencia. Algunos detalles, como criaturas híbridas y elementos de extraña morfología, sugieren que el caos está latente. La representación de animales devorándose entre sí también alude a la fragilidad del equilibrio entre el bien y el mal.

3.2.2
Panel central :El jardín de las delicias.

Nuestro pintor muestra en este panel central un Paraíso engañoso a los sentidos, un falso Paraíso entregado básicamente al pecado de la lujuria.
En este se representa a decenas de personas totalmente desnudas, blancas y negras. Los personajes están distraídos mientras disfrutan de toda clase de placeres, especialmente sexuales, y son incapaces de advertir el destino que les espera. Algunos personajes miran al público, otros comen frutos, pero, en general, todos conversan entre sí.


En el tercio superior veremos los cuatros rios de Eden de los que nos habla la Biblia


En medio de los cuales veremos a hombres y mujeres  en el Jardín que creen vivir en un Paraíso para amantes, pero este es falso, y no tienen más destino que el del castigo en el Infierno. El mensaje que se pretende trasmitir  es el de la fragilidad y el carácter efímero de la felicidad o el goce de esos placeres pecaminosos.
En la franja superior de la composición ,al fondo de la escena, el autor ha incluido cinco construcciones fantásticas sobre el agua, la central similar a la fuente de la Vida del panel del Paraíso, pero aquí es la fuente de los Sentidos , y por ello resquebrajada para simbolizar su fragilidad, así como el carácter efímero de las delicias de las que gozan los hombres y mujeres que pueblan este jardín. La lechuza representada en el interior de la fuente en la tabla del Paraíso se sustituye aquí por figuras humanas en actitudes sexuales explicitas.







En ese campo vemos curiosos grupos como este de hombres soportando y agrupados en redondo una fruta y a su lado un pez que coletea en un árbol frutal


y este otro con muchos hombres saliendo del agua y entrando en un huevo roto


En el plano medio es decir en el segundo tercio del cuadro nuestro pintor ha representado un estanque lleno de mujeres desnudas. A su alrededor, en sentido contrario al de las agujas del reloj, gira un grupo de hombres sobre distintas cabalgaduras -algunas de ellas exóticas o fantásticas- que se han asociado con distintos Pecados Capitales.


En  el lago del fondo de la parte superior del cuadro que veíamos antes, el baño de los personajes es mixto, vemos a hombres abrazados y bañándose con mujeres pero en el plano medio que vemos ahora hombres y mujeres están cuidadosamente separados por sexos.
 En el estanque circular se bañan exclusivamente mujeres, mientras que alrededor de dicho estanque cabalgan hombres. Las acrobacias de los jinetes –uno está dando un salto mortal sobre el lomo de su caballo- se han interpretado como una metáfora de la excitación física que produce la presencia de mujeres desnudas. Frecuentemente, los animales simbolizaban los instintos bajos o animales del ser humano; las personificaciones de los pecados se representaban a menudo sobre el lomo de varias cabalgaduras. No es casualidad que en el lenguaje coloquial se siga denominando aún hoy el acto sexual como acción de cabalgar.
Veremos curiosos detalles como estos 


ó estos otros con una lechuza con escoba como las brujas, otros símbolos del pecado que nos acecha, o estas dos cigüeñas con su significado esotérico, que luego veremos


Este grupo de hombres que carga con una concha de molusco gigante que contiene a otros hombres enseñando el trasero, es uno de los muchos detalles enigmáticos de la pintura.



A la izquierda de la cabalgata veremos a este otro grupo de hombres soportando un ave terrorífica con cabeza de rata y cuerpo de fruta rematado por otra fruta que se traga a un hombre



A medida que bajamos la mirada en esta sorprendente e infinita escena, nos topamos ya en el tercio inferior del cuadro con pájaros (símbolo masculino) y frutos (símbolo femeninos) por doquier.
 Ambos hacen clara referencia al aspecto carnal del amor. A fin de cuentas, no queda demasiado claro si es que hay algo verdaderamente prohibido en esta gran fiesta.



A la izquierda hay pájaros de grandes proporciones.



Estas aves, como el petirrojo son  símbolos eróticos, en concreto son representantes de la lascivia.


La parte superior del tercer tercio de la tabla está dominada por numerosos desnudos, en grupos o en parejas,


incluyendo en esa esquina una lechuza enorme, la maldad, el pecado, abrazada por un hombre



junto con extrañas plantas, minerales y conchas o comiendo grandes frutos.​ 

Todas las frutas (cerezas, frambuesas, fresas, uvas, madroños, etc.), son una clara alusión a los placeres sexuales. En la Edad Media, la expresión «coger fruta» equivalía a tener comercio carnal. Pero, al mismo tiempo, las frutas simbolizan la fugacidad de dicho placer, pues pasan en unos días de la frescura a la putrefacción.
En algunas de estas figuras aparece el amor homosexual 


al igual que en esta otra, con un joven introduciendo por el ano flores a otro joven ,puesto ex-profeso ,y en donde destaca además ese pez como símbolo fálico,



Las extrañas estructuras que aprisionan y oprimen a los personajes, a veces son como pompas y otras como ostras y conchas, cuya función, es dar a conocer de forma indirecta que el pecado se apodera del ser humano, lo corrompe y atrapa para siempre. Muchas de estas estructuras recuerdan a alambiques o matraces, lo que hace que algunos historiadores consideren que muy probablemente, los significados intrínsecos de la obra se hallen vinculados al mundo de la alquimia.


La concha bivalva ,una clara referencia al sexo femenino, es llevada por este hombre y dentro una pareja realiza el acto carnal 


En esta extraña figura con mucho ramaje vemos a otra pareja en medio de la cual aparece una cigüeña, que  simboliza en la alquimia, la espiritualización de la materia y la unión de opuestos, conectada con la figura de Mercurio( que se convirtió en cigüeña) y la resurrección, actuando como un agente transformador, similar al pájaro que lucha contra el mal y trae vida (fertilidad/nacimiento), representando la purificación y la manifestación de lo divino en lo terrenal, a menudo asociada a la luna y a la madre Isis en la simbología egipcia.


En la parte derecha del tercer tercio del panel central 
veremos distintos grupos disfrutando de los placeres sexuales ,pero de entre ellos destacaremos estos dos grupos ,



arriba a la derecha veremos un grupo de hombres y mujeres repitiendo los hechos que expulsaron a Adán y Eva del Paraíso cogiendo y comiendo manzanas y abajo dos danzantes encapsulados en un artilugio que soporta a una tremenda figura que es otra lechuza que nos vuelve a advertir de los pecados que cometemos y nos espera ver en el Infierno


En la parte inferior de este panel central veremos grupos de amantes incluyendo dos negros


En el segundo grupo , en el que tiene un tonelen el centro, parece grupos de personas cogiendo frutas, es decir haciendo sexo. Claramente el hombre semi introducido en el barril este siendo objeto de una felación como sugiere el ave que la da la fruta en la boca, su posición sentado y la posición del brazo que sale del barril


Algunos autores  identificaron muchas de las formas de esta tabla que estamos tratando ,frutos, animales y otras formas extrañas como símbolos eróticos inspirados por las antiguas canciones populares holandesas , así como los dichos y las expresiones de la lengua popular. Por ejemplo, muchos de los frutos que mordisquean o sostienen los amantes del jardín, sirven como metáforas de los órganos sexuales; los peces, que figuran en dos lugares del primer plano, aparecen como símbolos fálicos en los antiguos proverbios holandeses. El grupo de jóvenes y doncellas que recogen fruta en el centro también posee una connotación poco inocente, según os comentaba antes “arrancar ó coger fruta” (o flores) era un eufemismo del acto sexual .



Por último en la esquina inferior derecha del panel que estamos viendo encontramos a otro grupo de jóvenes con la fruta



y en el extremo ,abajo y a la derecha veremos por último a estos dos personajes curiosos  tras unos tubos de cristal que señalan hacia algo relacionado con la alquimia ,algunos autores apuntan hacia un posible autorretrato del pintor ,que no es el único como pronto veremos en el siguiente panel, otros creen que representa a Eva escondida en una cueva y señalada por Juan el Bautista como la culpable de todo ese desorden .
Concluimos que  El Bosco era conocido por su profundo uso del simbolismo y las representaciones fantásticas, y su obra sigue siendo en gran parte enigmática, con múltiples interpretaciones sobre el significado exacto de sus personajes y escenas. 


 
No quiero dejar pasar la ocasión  para dejar ahí, solo apuntar, que según otros autores el panel central que acabamos de ver representa a la Humanidad en un estado de inocencia  antes del diluvio universal, viviendo en un mundo de felicidad sin dolor ni muerte, lo que podría reflejar las ideas de una secta herética llamada los adamitas con la que algunos autores vinculan al propio Bosco

3.2.3. Panel de la derecha: El Infierno. 
Vamos a ver en detalle el tercer panel situado a la derecha que se titula el Infierno, o lugar a donde irán los hombres que han cometido pecados tan terribles como los de la lujuria, al finalizar sus días en el mundo


Esta tabla es la inversión completa de las anteriores. Vemos por todas partes dolor y sufrimiento, los mismos que padece una humanidad culpable y gobernada por los placeres mundanos, la misma que en la tabla central abandonaba a Dios mientras disfrutaba despreocupadamente de los goces terrenales.

Al igual que los anteriores paneles también este se puede dividir en tres partes.
En la parte superior vemos a los condenados entrando en las calles ,las  casas y los refugios del Averno incendiados, seguramente el pintor se inspiraría en los recuerdos del incendio que arrasó la mayor parte de su ciudad cuando tenia poco mas de 13 años ,incendio  que se detuvo justo en la puerta de su casa y cuyo recuerdo ,seguramente traumático, llevaría muchas veces a sus cuadros.
El infierno lo representa como un espacio de contrastes entre el frío y el calor extremos. Esto se debe a que en la Edad Media existían varias imágenes simbólicas de lo que podría ser un infierno. Algunas estaban asociadas al fuego eterno y otras al frío extremo.
En esta parte vemos en fuego eterno, en la parte intermedia veremos el frio extremo






En la parte central veremos estos elementos, sobrecogedores, si los vemos con detalle .
Así, la muchedumbre aplastada serían lujuriosos siendo castigados y condenados. Aunque también es cierto que podría representar ese castigo habitual en la Edad Media que consistía en cortar las manos o las orejas a los delincuentes que cometían delitos menores, como un hurto. Por tanto, el conjunto simbolizaría el castigo por pecar. También podría estar aludiendo al famoso dicho evangélico del “Quien tenga orejas para oír, que oiga”. Lógicamente, los individuos que sufren en el infierno es porque han hecho oídos sordos ante las llamadas de la fe. En fin, como todo en el Jardín de las Delicias, son múltiples las hipótesis y poca la claridad.


 
El mejor ejemplo es este cuchillo que aparece en la tabla del Infierno del Jardín de las Delicias con una “M” inscrita que aludiría a algún maestro cuchillero de Den Bosch según algunos autores
Pero, además del hombre-árbol y el lago helado de los envidiosos (repito que la coexistencia de fuego y hielo en el Infierno responde a las creencias de la época), otros elementos llaman poderosamente la atención. Como las gigantescas orejas que aplastan a un grupo de condenados y están atravesadas por una flecha y un enorme cuchillo. El cuchillo es interesante, ya que es un elemento que se repite en varias obras del Bosco (en este infierno, de hecho, aparece dos veces) y, en muchas ocasiones, también tiene grabada esa “M”. Para algunos especialistas, los cuchillos muestran la importancia que el Bosco daba a su entorno y a su vida cotidiana. Así, este instrumento podría hacer referencia a su ciudad natal, famosa entre otras cosas por sus cuchillos de gran calidad, y la M inscrita a algún maestro cuchillero. Sin embargo, otros autores interpretan la letra como la inicial de “Mundus”, “Mortis” o como una alusión al Anticristo, cuyo verdadero nombre empezaría por esa letra según algunas profecías apocalípticas medievales. Otra interpretación muy llamativa es la que le atribuye un significado más esotérico y hermético. Peter Beagle, por ejemplo, cree que la misteriosa letra remitiría a un concepto rosacruz (aunque esa extraña sociedad secreta surge en la segunda década del siglo XVII): el Liber Mundi.
Este sería un manuscrito al que habría accedido el misterioso Christian Rosenkreutz durante su peregrinación en Oriente y que contendría las claves para desentrañar todos los secretos de la naturaleza.

El conjunto formado por el cuchillo y las orejas recuerda a algunos a un símbolo fálico, a una representación de la lujuria, por tanto.



A su lado este hombre-árbol patina sobre un lago congelado sobre sendas barcazas, demasiado pequeñas para sostener su enorme cuerpo. Con ellas, da una sensación de inestabilidad y desequilibrio. En su brazo derecho, una venda oculta parcialmente una herida sangrante, para algunos una úlcera sifilítica, clara alusión al sexo lujurioso y al amor físico. Su cuerpo está hueco, no tiene substancia. Sólo alberga maldad, representada aquí por la taberna o burdel que aloja en su interior. Una mujer, identificada con una alcahueta, llena una tinaja con algún tipo de licor para satisfacer los apetitos de los comensales que se reúnen en torno a la mesa sentados en sapos. Un individuo grisáceo y encapuchado, con una flecha clavada en el trasero (¿un sodomita?), sube las escaleras para unirse a la fiesta. Otro hombre espera su turno en compañía de, probablemente, otra alcahueta mientras escucha sumiso la perorata de un demonio aviar exhortándole a entrar en el prostíbulo. Como vemos, esta pequeña escena hace múltiples referencias a la lujuria, la lascivia y la gula.



Por supuesto, no podía faltar la exégesis alquimista. El hombre-árbol presenta los tres colores característicos del proceso alquímico: el rojizo en la gaita (rubedo), el blanco en el cuerpo (albedo) y el negro en su interior hueco (nigredo). Además, su cuerpo tiene forma ovoide. El huevo suele representar el atanor en el ámbito alquimista, el horno donde se controla la transmutación alquímica que conduce a la Gran Obra.


El cuerpo de esta pobre alma está atravesado por múltiples y malignas espinas. Sobre su cabeza y a modo de sombrero lleva en precario equilibrio una plataforma sobre la que a su vez hay una gaita ciclópea. Alrededor del instrumento danzan algunas personas llevadas de la mano por horrorosos demonios híbridos y una alcahueta. Quizás estemos ante una parodia de esas actividades lúdicas que practicaban los cortesanos. En cuanto a la gaita, dos son las interpretaciones mayoritarias que se le han dado: por un lado, podría simbolizar la estulticia y la locura, por otro, podría ser una alegoría de los genitales masculinos y, por ende, una referencia a la lascivia, como sucedería en el Tríptico del Carro de Heno. Así, la gaita en miniatura de la bandera clavada en la grupa del hombre-árbol señalizaría el burdel.
 Respecto al rostro ,muchos autores ven un autorretrato del pintor.



Vayamos ahora al extremo derecho del centro del segundo tercio, a la zona presidida por una especie de candil. Hay muchos episodios de torturas, pero lo curioso es que están protagonizados en su mayoría por militares, quizás una crítica a las guerras. El más llamativo es el del soldado que está siendo devorado por perros satánicos rabiosos. Sostiene con dificultad un cáliz del que se derrama una oblea y está tumbado sobre un estandarte con una bandera en la que aparece un sapo, símbolo del pecado. En consecuencia, el Bosco podría estar condenado aquí el acto del sacrilegio, la ruptura con los deberes sagrados del caballero de defender a la Madre Iglesia. O tal vez sea una alegoría de algún episodio que ocurrió de verdad o de alguna historia de caballerías. Aunque si retomásemos la idea de  que el tríptico trata de generar y la finalidad para lo que lo quería el comitente, la escena del caballero podría servir para reflexionar sobre la condición social del cortesano y sobre sus funciones y códigos morales en definitiva sobre su obligación de ser leal y de defender la fe cristiana.






En la parte baja del segundo tercio del panel veremos a este patinador sobre superficie de hielo obscuro que se dirige a un pozo en el hielo donde otro patinador se esta hundiendo


mientras se cruza con un  demonio patinador que marcha en dirección contraria sobre el hielo



Otro nombre que recibe el Infierno de este tríptico es el de Infierno musical, obviamente a causa de la cantidad y diversidad de instrumentos musicales de viento, cuerda y percusión que hay en primer plano. Sin embargo, hay algo muy atípico. En general, los instrumentos se suelen asociar al goce y disfrute que proporcionan las melodías que generan. Pero aquí funcionan como instrumentos de tortura. Algunos personajes se tapan como pueden los oídos para tratar de evitar semejante ruido y estridencia, otros son aplastados, encerrados o empalados en los instrumentos… Esta escena ha suscitado muchísimas cuestiones y dudas que todavía no se han resuelto. Nadie sabe por qué el Bosco relacionó los instrumentos musicales y la música con el pecado , pero lo cierto es que no sólo lo hace aquí, sino también en muchas otras obras. En la Baja Edad Media se decía que el ruido era otra de las manifestaciones del demonio, así que podría hacer alusión a eso. O quizás sea otra evocación más del “mundo al revés”, del carnaval en el que todo se invierte.


En todo este conjunto, hay dos personajes en los que nos vamos a detener. Primero, en el demonio que está tocando la gigantesca flauta. Porta en su cabeza una bandera con una media luna. Como ya hemos reseñado más arriba, la media luna podría ser un símbolo de la religión musulmana, aquí manifestada como contraposición a la religión cristiana en cuanto a doctrina herética y falsa. Hay ademas ,otro demonio que también parece llevar una media luna sobre su cabeza y que está escondido detrás del orinal del demonio pájaro.
Por último, cabría destacar al extraño personaje de piel nivea que mantiene sobre su grupa en precario equilibrio un huevo. Este es un símbolo normalmente de creación, transformación, evolución, nacimiento, aunque también asociado al crisol o al atanor alquímico ,pero no sabemos qué significado le dio el Bosco al mismo.
 



En ese grupo nos sorprende que el demonio que parece dirigir el uso del laúd y del arpa ,y que con ello castiga a dos hombres, esta leyendo la partitura que otro hombre ,aplastado por el enorme laúd, tiene grabada en sus nalgas.




Vamos a ver ahora a otro de los monstruos creados por nuestro pintor, el pájaro gigante. En este caso, parece haber un consenso en identificarlo con Lucifer , el señor de los infiernos. 
El cuerpo de este personaje es de color azul, color que se relaciona  con el mal y el engaño. Está sentado sobre una especie de orinal o silla con los pies enfundados en dos vasijas. Su cabeza de rapaz está coronada por un caldero y engulle pecadores para luego defecarlos a través de su vejiga en una fosa séptica repleta ya de otros desdichados, que no sólo reciben nuevos compañeros, sino también regurgitaciones de hombres glotones y defecaciones en forma de monedas de los ávaros, el castigo para que estos personajes, ya no sean los que engullen sin control, sino que resulten ser los engullidos.
 El individuo que está siendo en ese instante engullido y de cuyo ano surgen humo y aves podría estar representando un dicho holandés, que vendría a decir algo así como “expulsar por el trasero”, y que alude al desmesurado afán de los avaros de derrochar el dinero y a la dificultad que tienen de retenerlo y de luchar contra su avaricia.
Para varios expertos, este demonio pájaro nos retrotraería a otra fuente de inspiración para el Bosco, posiblemente una de las más importantes y más empleadas por el pintor: La visión de Tundal.




La esquina inferior izquierda está colmada de un violento caos. Multitud de hombres y mujeres huyen descontroladamente de los demonios que les acosan y agreden. A su alrededor se vuelcan mesas de juego (aparece hasta una tabla de backgammon), cartas y dados. La mayoría de expertos ven aquí una furibunda crítica contra el juego corruptor, los tahúres, la traición y la violencia, que ahora padecen los propios violentos. Justo al lado, un conejo ataviado como un cazador lleva su trofeo de caza y unos perros (posiblemente de caza) cubiertos con armaduras prueban la carne de un condenado. Son, nuevamente, representaciones de ese mundo carnavalesco e invertido: las presas son ahora los cazadores y los súbditos del hombre son los que manejan la situación. También llama la atención la mano cortada clavada en la espalda de un demonio y que imita el gesto de la bendición mientras sostiene un dado. 


Hay más escenas que ensalzan esa estrecha correlación de delito-castigo. Volvamos a la sección del pájaro luciferino. Justo delante del orinal aparece una mujer orgullosa sentada. Un demonio la obliga a mirarse al espejo y ella tiene que contemplarse   en el culo de un diablo.
Podría deducirse que ese es su castigo concreto por su vanidad. 
Sobre sus senos, la mujer porta un sapo, que ya relacionamos con la lujuria y la lascivia.  


En esquina de la parte inferior derecha el hombre acosado sostiene sobre sus piernas un documento, mientras que el cerdo le ofrece una pluma para que lo firme. El demonio oculto bajo la celada también le exhorta de forma amenazante con su pico metálico a firmar el papel. Algunos autores creen que se trataría del documento que consuma el pacto con el diablo que el insensato habría efectuado en vida, tal vez llevado por la avaricia. 
No obstante, si introducimos en la narrativa al personaje ataviado con la túnica (tal vez un letrado), que también parece querer convencer al desdichado, la exégesis cambiaría. Claramente, ese hombre no es de fiar. Solamente hay que fijarse en el pequeño sapo de su hombro, símbolo del mal. 
Según algunos autores esa escena plasmaría una costumbre de la Baja Edad Media según la cual las personas acaudaladas con conocimientos jurídicos engañaban a los moribundos humildes para que les cediesen sus posesiones. 
 Siguiendo esta versión, el cerdo no estaría parodiando a una monja, sino a una mujer rica, que también llevaban tocados parecidos en la época. Así, la mujer-cerdo se abalanza hacia el moribundo ansiosa de quedarse con los pocos bienes de que dispone.
 No obstante, el cerdo también solía simbolizar la lascivia, o sea, podría estar haciendo referencia simplemente a ese Pecado Capital.

 

Con ello creo que concluimos la visión un poco profunda del tríptico, solo algunas conclusiones finales.

Además de su contenido simbólico, el Jardín de las delicias destaca por su maestría técnica. El Bosco utiliza colores brillantes y una atención meticulosa al detalle para dar vida a su visión. Cada sección del tríptico está repleta de minuciosos detalles que invitan al espectador a explorar y descubrir nuevos elementos con cada observación. La composición equilibrada y el dinamismo de las figuras muestran un control excepcional del espacio.

El Bosco también rompe con las convenciones de su época al incorporar elementos fantásticos y surrealistas que anticipan movimientos artísticos posteriores como el surrealismo. Esta capacidad para combinar lo real y lo imaginario convierte al Bosco en un precursor de ideas artísticas que no se desarrollarían plenamente hasta siglos después.

El Jardín de las delicias continúa fascinando a espectadores y académicos por igual. La combinación de complejidad visual, profundidad simbólica y relevancia temática lo convierte en una obra que trasciende su contexto histórico.

La obra de El Bosco no ofrece respuestas fáciles, pero esa ambigüedad es precisamente lo que la hace tan poderosa. Ya sea como advertencia moral, celebración del placer o comentario sobre el destino humano, el Jardín de las delicias sigue siendo una muestra de la capacidad del arte para indagar sobre los aspectos más profundos y desconcertantes de la existencia.
Que lo hayáis disfrutado tanto leyéndolo como yo he disfrutado realizándolo.
Gracias amigos hasta la próxima.

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